viernes, 29 de mayo de 2020

La vida nos va cambiando


A veces la vida nos va cambiando las reglas del juego. En ocasiones, no sabemos si estamos perdiendo más de lo que ganamos o si estamos ganando más de todo lo perdido. Es tiempo de pandemia. Es tiempo de guardar a quienes más queremos. Cuidar a nuestros padres, nuestros hermanos y hasta a nuestros hijos, para seguir manteniéndolos con nosotros.

La vida nos ha cambiado. Hoy y hasta ayer, no sabíamos el frío que corría en las vidrieras y las ausencias de quien quiera comprar lo que hay en ellas. Hoy las galerías se cierran y en las tiendas sólo existen ausencias de fantasmas que sólo quieren subsistir, y no existir.

Hoy no existe un boleto de regreso a aquellos tiempos que ya pasaron y que ya se fueron.
Hoy extrañamos ese abrazo de amigo. Esa complicidad. Ese querer estar y tal vez no estar, pero querernos juntos. Ese nos vemos, que puede que nunca sea un, nos vemos. Ese mutual valor de amarnos sin nunca haber dicho nos queremos.

Extraño no haber vivido la vida del modo que la tenía.

Pandemia…

Cuánto me has enseñado.

Me has enseñado que la vida de nada sirve sin mi madre, que con su incondicional amor ha puesto todo en mis manos para ayudarme en las buenas y por sobre todo en las malas opciones que he elegido. Me has enseñado que sin mis hermanos, la vida siempre ha sido fácil, pero sin ellos no lo habría logrado. Bendita sangre de mi vida. Me has enseñado que sin mis hijos, un afortunado varón y una aguerrida mujer, serán el futuro de mi ser y los acompañaré siempre y en cada rincón de mi vida.

Pero eso no es todo…

Producto del silencio, de las letras calladas, del vacío… Me has enseñado una mujer que hoy he aprendido a conocer. Una mujer simple, sencilla y adorable. Una mujer que ama mi inexactitud. Mi no sé para dónde voy?... Pero sé dónde voy a llegar. Una mujer leal y legal. Una mujer que va a ser el amor de mi vida.

Has descubierto lo mejor de mí y lo mal que yo estaba por vivir sin ti.


Es contradictorio escribir esto, pero gracias Pandemia por llegar a mi vida.


domingo, 16 de octubre de 2016

Saudade (por Paulo Coelho)

(Transcrito)

Varias veces mis amigos argentinos me preguntaron el significado de la palabra 'saudade'.

'Saudade' es un término del portugués que realmente no tiene traducción exacta al español, al menos que yo sepa. Es una verdadera lástima que no la tenga porque describe muchas de las emociones que generalmente no sabemos como expresar. Sería algo así como una cierta nostalgia... pero no exactamente. Puede indicar que uno extraña algo con fuerza, pero tampoco es solamente eso.

Entonces cuando me preguntaban el significado de esta palabra realmente no sabía muy bien cómo responder.

Hasta que un día llegó a mis manos este pequeño texto de un actor brasilero que me encanta, y que define con maestría todos sus diferentes matices, en la forma que solamente un brasilero podía hacerlo. Y parece hecho especialmente para nosotros, para transmitirnos toda la fuerza de esta maravillosa palabra.

Besos y 'saudades' para todos!!


Saudade (Por Miguel Falabella).

Agarrarse el dedo con una puerta duele.

Golpearse la cara contra el piso, duele.

Torcerse el tobillo, duele.

Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen.

Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa, duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen.

Pero lo que más duele es la saudade.

Saudade de un hermano que vive lejos.

Saudade de una cascada de la infancia.

Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.

Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió...

Saudade de una ciudad.

Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona.

Duelen todas estas saudades.

Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama.

Saudade de la piel, del olor, de los besos.

Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.


Vos podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.
Vos podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí.
Vos podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana.
Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe cómo detener.

Saudade es básicamente no saber.

No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.
No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.
No saber si ella todavía usa aquella mini.
No saber si él fue a la consulta con el dermatólogo como prometió.
No saber si ella se alimentó bien últimamente por causa de esa manía de estar siempre ocupada.
Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar en la Internet y encontrar la página del Diario Oficial.
Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.

Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura.
Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.
Si él continua sonriendo con aquellos ojitos apretados...
Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora...
Si él continua cantando tan bien.
Si ella continua detestando Mc Donald's.
Si él continua amando.
Si ella sigue llorando hasta en las comidas.

Saudade realmente es no saber!

No saber qué hacer con los días que son más largos, no saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber cómo vencer el dolor de un silencio...
Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer.
Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso...
Es no querer saber si él está más flaco, si ella está más linda.

Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler.

Saudade es esto que sentí mientras estaba escribiendo y lo que vos, probablemente, estés sintiendo ahora después de leer...

'En alguna otra vida, debemos haber hecho algo muy grave para sentir tanta saudade...'

domingo, 24 de enero de 2016

Voy de vuelta

Se hacía tarde para el regreso.
Disculpa las ausencias, las dudas, tus preguntas que me inundan y mis respuestas llenas de silencios. Disculpa los nuevos proyectos que nunca empezaron y que me siguen despertando mientras sueño… Discúlpame cada vez sin ti.

Me aborda el tiempo y ahora preciso el momento en que debo encontrarte. No es una necesidad sino una posible urgencia. Por eso este retorno a la ciudad se llena más de mis deseos de amarte. De imaginar que me sigues esperando, o de seguir soñando esa espera.

Tengo el temor a que tan prolongado alejamiento haya formado separaciones imposibles de salvar. Tristezas y soledades que te mienten mi abandono. Motivos que me marginan del recuerdo… Pero guardo la pequeña esperanza que el repaso en tu memoria me regale un momento de ti. No sé si una mirada, ojalá un beso…

Voy de vuelta.

Voy por ti.

domingo, 14 de junio de 2015

De mi ausencia y de ti


Me apuran los regresos.
Aquellos, que esperan pacientes.

Tú sabes que vengo de vuelta, lleno de recuerdos y silencios...
... gracias, por esperarme despierta.

jueves, 20 de febrero de 2014

Contigo Venezuela

Mis letras no acostumbran a hablar de política ni de religión, por respeto a la universalidad de creencias que es lo que nos hace ser únicos e irrepetibles. Desde pequeño se me enseñó a tolerar la diversidad de pensamiento, a defender las ideas sin imponerlas y a no soportar las injusticias.

Hoy en cambio, me autoconcedo la licencia de dejarte pendiente esta noche amor, por un dolor que lleva algunos días acrecentándose en las venas. Bien sabes que no soporto mantenerme impasible al borde del camino.

Me resulta imposible cerrar los ojos, taparme los oídos o responder con silencio a lo que sucede en Venezuela. Tal vez sean recuerdos que se me vienen a la memoria los que se mezclan con las imágenes que llegan. La desigualdad en la lucha de las ideas contra el poder o la injusticia de las manos vacías contra las armas.

“Pensar es un acto de rebelión”, escribí una vez en los pasillos de la universidad. Eran otros tiempos, otros colores, otros hemisferios, pero la misma lucha que hoy veo en Venezuela. Estudiantes armados con cuadernos, dueñas de casa con ollas, caceroleos, noches angustiadas con lluvia de balas, cortes de luz y gas lacrimógeno en el aire.

Si en nuestras propias vidas aunque cambiemos el camino tropezamos con la misma piedra, como países estamos destinados a repetir errores aunque cambiemos gobiernos. No aprendemos por más que nos llenemos de experiencia. Sucedió ayer en Chile contra Pinochet, sucede hoy en Venezuela contra Maduro.

No te confundas. No hablo de política sino de injusticias. Porque toda muerte es indebida e innecesaria.

Privar el pensamiento es limitar los sueños… Hoy que ya abandoné la universidad, me falta un muro donde escribirlo. Aunque me reconforta saber que nuevas generaciones han heredado la lucha por sus ideales.


Aún sin conocerte, me dueles Venezuela… Y es que así son los grandes amores.

No estás sola.

domingo, 4 de agosto de 2013

Es tiempo de ti

A veces marcharse es la única forma de volver. El silencio tiene más palabras y mejores verbos que las voces. Y en ocasiones es mejor consejero. La distancia nos enseña, aunque nos hiera la ausencia de todo lo que no queremos lejos.

Callaron las letras durante un tiempo errante y casi eterno. El vértigo las atrapaba entre sus propias espinas sobre jardines ajenos, en los que hoy llueve esperando septiembre. Las luces se encendían más temprano sobre las veredas apurando los sueños y las promesas.


Se sumaba un naufragio de abrazos a estas ganas de verte y quizás por eso cada día se subía un recuerdo a mi maleta, hasta descubrir que a la semana le sobran lunes y le faltan contigo. Así fui vigilando los momentos que te debo hasta abandonar las excusas antes que seamos otros. Es tiempo de ti, al precio que ponga el futuro.


Hoy mis manos, en la ausencia de tu pelo, vuelven a golpear teclas sobre la computadora añorándote cerca. No sé si esperarás mi regreso antes que las luces se apaguen, pero has de saber que en cada sueño te espera mi beso.