viernes, 29 de mayo de 2020

La vida nos va cambiando


A veces la vida nos va cambiando las reglas del juego. En ocasiones, no sabemos si estamos perdiendo más de lo que ganamos o si estamos ganando más de todo lo perdido. Es tiempo de pandemia. Es tiempo de guardar a quienes más queremos. Cuidar a nuestros padres, nuestros hermanos y hasta a nuestros hijos, para seguir manteniéndolos con nosotros.

La vida nos ha cambiado. Hoy y hasta ayer, no sabíamos el frío que corría en las vidrieras y las ausencias de quien quiera comprar lo que hay en ellas. Hoy las galerías se cierran y en las tiendas sólo existen ausencias de fantasmas que sólo quieren subsistir, y no existir.

Hoy no existe un boleto de regreso a aquellos tiempos que ya pasaron y que ya se fueron.
Hoy extrañamos ese abrazo de amigo. Esa complicidad. Ese querer estar y tal vez no estar, pero querernos juntos. Ese nos vemos, que puede que nunca sea un, nos vemos. Ese mutual valor de amarnos sin nunca haber dicho nos queremos.

Extraño no haber vivido la vida del modo que la tenía.

Pandemia…

Cuánto me has enseñado.

Me has enseñado que la vida de nada sirve sin mi madre, que con su incondicional amor ha puesto todo en mis manos para ayudarme en las buenas y por sobre todo en las malas opciones que he elegido. Me has enseñado que sin mis hermanos, la vida siempre ha sido fácil, pero sin ellos no lo habría logrado. Bendita sangre de mi vida. Me has enseñado que sin mis hijos, un afortunado varón y una aguerrida mujer, serán el futuro de mi ser y los acompañaré siempre y en cada rincón de mi vida.

Pero eso no es todo…

Producto del silencio, de las letras calladas, del vacío… Me has enseñado una mujer que hoy he aprendido a conocer. Una mujer simple, sencilla y adorable. Una mujer que ama mi inexactitud. Mi no sé para dónde voy?... Pero sé dónde voy a llegar. Una mujer leal y legal. Una mujer que va a ser el amor de mi vida.

Has descubierto lo mejor de mí y lo mal que yo estaba por vivir sin ti.


Es contradictorio escribir esto, pero gracias Pandemia por llegar a mi vida.


domingo, 16 de octubre de 2016

Saudade (por Paulo Coelho)

(Transcrito)

Varias veces mis amigos argentinos me preguntaron el significado de la palabra 'saudade'.

'Saudade' es un término del portugués que realmente no tiene traducción exacta al español, al menos que yo sepa. Es una verdadera lástima que no la tenga porque describe muchas de las emociones que generalmente no sabemos como expresar. Sería algo así como una cierta nostalgia... pero no exactamente. Puede indicar que uno extraña algo con fuerza, pero tampoco es solamente eso.

Entonces cuando me preguntaban el significado de esta palabra realmente no sabía muy bien cómo responder.

Hasta que un día llegó a mis manos este pequeño texto de un actor brasilero que me encanta, y que define con maestría todos sus diferentes matices, en la forma que solamente un brasilero podía hacerlo. Y parece hecho especialmente para nosotros, para transmitirnos toda la fuerza de esta maravillosa palabra.

Besos y 'saudades' para todos!!


Saudade (Por Miguel Falabella).

Agarrarse el dedo con una puerta duele.

Golpearse la cara contra el piso, duele.

Torcerse el tobillo, duele.

Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen.

Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa, duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen.

Pero lo que más duele es la saudade.

Saudade de un hermano que vive lejos.

Saudade de una cascada de la infancia.

Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.

Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió...

Saudade de una ciudad.

Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona.

Duelen todas estas saudades.

Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama.

Saudade de la piel, del olor, de los besos.

Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.


Vos podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.
Vos podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí.
Vos podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana.
Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe cómo detener.

Saudade es básicamente no saber.

No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.
No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.
No saber si ella todavía usa aquella mini.
No saber si él fue a la consulta con el dermatólogo como prometió.
No saber si ella se alimentó bien últimamente por causa de esa manía de estar siempre ocupada.
Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar en la Internet y encontrar la página del Diario Oficial.
Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.

Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura.
Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.
Si él continua sonriendo con aquellos ojitos apretados...
Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora...
Si él continua cantando tan bien.
Si ella continua detestando Mc Donald's.
Si él continua amando.
Si ella sigue llorando hasta en las comidas.

Saudade realmente es no saber!

No saber qué hacer con los días que son más largos, no saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber cómo vencer el dolor de un silencio...
Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer.
Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso...
Es no querer saber si él está más flaco, si ella está más linda.

Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler.

Saudade es esto que sentí mientras estaba escribiendo y lo que vos, probablemente, estés sintiendo ahora después de leer...

'En alguna otra vida, debemos haber hecho algo muy grave para sentir tanta saudade...'

domingo, 24 de enero de 2016

Voy de vuelta

Se hacía tarde para el regreso.
Disculpa las ausencias, las dudas, tus preguntas que me inundan y mis respuestas llenas de silencios. Disculpa los nuevos proyectos que nunca empezaron y que me siguen despertando mientras sueño… Discúlpame cada vez sin ti.

Me aborda el tiempo y ahora preciso el momento en que debo encontrarte. No es una necesidad sino una posible urgencia. Por eso este retorno a la ciudad se llena más de mis deseos de amarte. De imaginar que me sigues esperando, o de seguir soñando esa espera.

Tengo el temor a que tan prolongado alejamiento haya formado separaciones imposibles de salvar. Tristezas y soledades que te mienten mi abandono. Motivos que me marginan del recuerdo… Pero guardo la pequeña esperanza que el repaso en tu memoria me regale un momento de ti. No sé si una mirada, ojalá un beso…

Voy de vuelta.

Voy por ti.

domingo, 14 de junio de 2015

De mi ausencia y de ti


Me apuran los regresos.
Aquellos, que esperan pacientes.

Tú sabes que vengo de vuelta, lleno de recuerdos y silencios...
... gracias, por esperarme despierta.

jueves, 20 de febrero de 2014

Contigo Venezuela

Mis letras no acostumbran a hablar de política ni de religión, por respeto a la universalidad de creencias que es lo que nos hace ser únicos e irrepetibles. Desde pequeño se me enseñó a tolerar la diversidad de pensamiento, a defender las ideas sin imponerlas y a no soportar las injusticias.

Hoy en cambio, me autoconcedo la licencia de dejarte pendiente esta noche amor, por un dolor que lleva algunos días acrecentándose en las venas. Bien sabes que no soporto mantenerme impasible al borde del camino.

Me resulta imposible cerrar los ojos, taparme los oídos o responder con silencio a lo que sucede en Venezuela. Tal vez sean recuerdos que se me vienen a la memoria los que se mezclan con las imágenes que llegan. La desigualdad en la lucha de las ideas contra el poder o la injusticia de las manos vacías contra las armas.

“Pensar es un acto de rebelión”, escribí una vez en los pasillos de la universidad. Eran otros tiempos, otros colores, otros hemisferios, pero la misma lucha que hoy veo en Venezuela. Estudiantes armados con cuadernos, dueñas de casa con ollas, caceroleos, noches angustiadas con lluvia de balas, cortes de luz y gas lacrimógeno en el aire.

Si en nuestras propias vidas aunque cambiemos el camino tropezamos con la misma piedra, como países estamos destinados a repetir errores aunque cambiemos gobiernos. No aprendemos por más que nos llenemos de experiencia. Sucedió ayer en Chile contra Pinochet, sucede hoy en Venezuela contra Maduro.

No te confundas. No hablo de política sino de injusticias. Porque toda muerte es indebida e innecesaria.

Privar el pensamiento es limitar los sueños… Hoy que ya abandoné la universidad, me falta un muro donde escribirlo. Aunque me reconforta saber que nuevas generaciones han heredado la lucha por sus ideales.


Aún sin conocerte, me dueles Venezuela… Y es que así son los grandes amores.

No estás sola.

domingo, 4 de agosto de 2013

Es tiempo de ti

A veces marcharse es la única forma de volver. El silencio tiene más palabras y mejores verbos que las voces. Y en ocasiones es mejor consejero. La distancia nos enseña, aunque nos hiera la ausencia de todo lo que no queremos lejos.

Callaron las letras durante un tiempo errante y casi eterno. El vértigo las atrapaba entre sus propias espinas sobre jardines ajenos, en los que hoy llueve esperando septiembre. Las luces se encendían más temprano sobre las veredas apurando los sueños y las promesas.


Se sumaba un naufragio de abrazos a estas ganas de verte y quizás por eso cada día se subía un recuerdo a mi maleta, hasta descubrir que a la semana le sobran lunes y le faltan contigo. Así fui vigilando los momentos que te debo hasta abandonar las excusas antes que seamos otros. Es tiempo de ti, al precio que ponga el futuro.


Hoy mis manos, en la ausencia de tu pelo, vuelven a golpear teclas sobre la computadora añorándote cerca. No sé si esperarás mi regreso antes que las luces se apaguen, pero has de saber que en cada sueño te espera mi beso.

domingo, 12 de mayo de 2013

De regreso


El camino se hace corto cuando nos esperan. No ha sido fácil soportar la distancia ni ha sido simple dormir al tiempo cuando se enferma de ausencia. Pero aquí estamos, ya de regreso.

Traemos la maleta llena de experiencias. La misma maleta con la que nos marchamos aquella vez tan llena de recuerdos. Recuerdos que hoy nos hacen volver.


No sabíamos cuánto tardaría el viaje y quizás esa fue la razón por la que nos fuimos sin despedirnos. O tal vez no. Tal vez fue nuestro miedo al abismo que deja el silencio tras la última palabra, la última mirada, el último beso. Bien sabes que no me gustan las despedidas pues el destino juega con las que son definitivas. Prefiero los “Hasta pronto”, “Luego nos vemos” o “Nos comunicamos”, pues basta la magia del recuerdo para estar comunicados. La vida me ha enseñado que un “Adiós” puede ser demasiado tiempo y que nunca debes despedirte sin un “Te quiero”. Lo único que puedes hacer por el mañana, es hoy dejarle el mejor ayer.

De una u otra manera, vamos de regreso.

Tengo tantas cosas por contarte y todas comienzan con un “Te echaba de menos”. Es tarde y hace frío. Te encontraré dormida con la hoguera encendida. Cansada y hermosa, como te soñé cada  noche y como te esperé cada día. Sonreirás al verme y entre tu risa y tu abrazo, confirmarán mis sueños que en verdad nunca me he ido.

La espera no ha sido en vano, vida mía, pienso mientras camino entre la humedad y el humo de regreso a ti… a casa.

Voy de regreso a ti, mi beso a tu frente, mis brazos a tu espalda y todo mi ayer a tu mañana.

Te echaba de menos…

P.D. Gracias por la espera, por la búsqueda y por dormir con aquella vieja promesa: “Donde mis letras te alcancen, estoy contigo.”

viernes, 4 de enero de 2013

Te dedico


Te dedico la noche, el silencio y la espera hasta apagar la luz

Te dedico los brazos abiertos, las estrellas y la última barra de carga del teléfono que no suena

Te dedico la alegría del triunfo y la soledad de la derrota, que no fue derrota sin antes ser renuncia

Te dedico el café, el cigarrillo, el sillón y el reloj que se salta las horas entre recuerdos.

Te dedico el “Estas en mí”, pero “No te tengo”.

Te dedico los sueños sin cama, el “Por qué no llegas?”, la mano en la almohada.

Te dedico el beso que muerdo cada vez que te pienso y la ausencia en la mirada.

Te dedico el bosque sin hadas y la lluvia sin viento.

Te dedico el puesto vacío que me acompaña en la cena.

Te dedico la fuerza de haber hablado lo dicho, pero por sobre todo lo que callé y no dije.

Puede que sea tarde para la madrugada. Puede que no regreses sin haber estado.

Aun así…

Si no vuelves, no me queda otra opción que dedicarte un eterno recuerdo callado

lunes, 31 de diciembre de 2012

Minuto cero


Cuenta regresiva hacia el minuto cero.

Las calles y tiendas se llenan de preparativos para recibir el nuevo año. La ciudad enloquece y se repiten las filas en los supermercados, terminales de buses y estaciones de ferrocarril. Hemos de prepararnos para el cambio de calendario. No está demás seguir las tradiciones rituales de nuestro pueblo o algunas adquiridas por efecto de la globalización. Así brindaremos con champaña, alguna niña soltera vestirá ropa interior amarilla, comeremos uvas, pasearemos una maleta o quemaremos la ropa vieja. Vamos a intentarlo todo para que esta noche no dibuje soledades. Que los amigos brinden, que los familiares se reencuentren, que los amores se besen.

Al final del camino es más fácil olvidar las piedras. Por hoy no duele el trayecto del año que llevamos a cuestas. Quizás por eso debemos renovar las fuerzas con la seria promesa de esta vez cumplir los sueños pendientes. Levantarnos del sillón y volver al camino, o abrirlo si hace falta. Dejar de pensar y acercar las manos.

Que tu primer abrazo sea para ti, para la gran maravilla que eres, porque te lo debes. Porque nadie como tú distrae al mundo con una sonrisa para que no vean tus lágrimas. Porque creas la magia. Porque te levantas de madrugada, porque besas la frente, porque quitas la fiebre y sin ser el Nazareno multiplicas el pan con lo que te queda de sueldo. Porque no siempre da frutos lo que haces, ni esperas reconocimiento por lo que quiebras tu espalda. Por ser la última persona que apaga la luz en casa. Porque tus sueños no siempre acompañan tu almohada y si bien no aparezcas en fotografías, eres el mejor recuerdo.

Te debes ese minuto cero y esa razón de ser feliz que eres tú.

Aunque no seas mi primer abrazo del año que comienza, serás el de todos los días.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Tiempo


Hay vivencias que por muy contadas y repetidas, no son aprendidas. El ciclo vuelve al inicio olvidando las huellas del trayecto. Pasa con la historia de los pueblos, con las generaciones, la familia y los amigos. Podemos reencontrarnos, pero ya no somos los mismos aunque coincidamos en aquel lugar común del recuerdo.

Todo tiempo pasado fue mejor. No lo sé. Sería llenar las plazas de cementerios. Prefiero requerir la memoria para oxigenar el inicio de la ruta que cada amanecer nos espera tras la ventana. Estrenar las posibilidades, abrir y no sumarse al camino. Acompañar al creer con el querer y darle acción al pensamiento.
Tal vez así argumentaremos defensa cuando juzguen nuestros actos.

Todo tiempo pasado se nos adelantó y no es bueno seguir impasibles y dormidos cada vez que  completa otra vuelta el semáforo. Vamos por nuestros sueños, que cada parpadeo demanda vida. Es excusa imputar al destino cuando somos lo que queremos. No culpemos la mala mano si fuimos nosotros mismos los que elegimos el juego.

Se nos agota el tiempo que nos sobraba ayer.

Amanece mientras persistes en la noche.

Por favor, no te quedes en el recuerdo.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Callamos


Esa caricia inexistente se hace cada vez más necesaria. No hay un juego de piel, sino destellos de casualidades que arrastran silencios culpables de no decirnos nada.

Callamos.

Tú y yo nos encontramos en esa mirada cómplice que es ausencia al resto de las palabras. Los demás marcan la escena muda, casi en blanco y negro a nuestro alrededor, mientras nacen ocultas sonrisas ajenas a tantos ojos vigilantes o celosos de nuestro color.

Anda. Deja que el mundo gire. Cierra la puerta que tengo un universo preparado para ti. Mira que entre que yo llego tarde y tú te retiras temprano, hay un tiempo que nos espera por coincidir. Descansemos prescindibles de abrazos equivocados que tantas veces hemos dado y que en el fondo nos debemos. Sujétame la esperanza que yo alcanzaré tus sueños.

Pero callamos, dejando enfriar el café y consumir el cigarrillo. Porque tal vez es mejor el silencio que confundir las palabras. Porque entre el vapor y el humo se diluyen los miedos consecuencia del ayer que arrastramos y el temor a despertar mañana haciéndonos falta.

Y a base de evitar evidencias nos sumergimos en el paradigma de llamar casualidad al destino. Es mejor así.

O tal vez no.

Y en callar, puede que nunca lo sabremos. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Caída libre

Caída libre. Sin conexión.

Ya no es preciso resistir al cielo sino despedir el hechizo de la desilusión. Lo que hemos querido ha cambiado notablemente y el destino debe hacerse cargo de la culpa. Hay que iniciar el viaje sin maletas y con las alas rotas. Hay que cruzar el cementerio de sueños. Hay que formar un camino al andar hasta encontrar los motivos para regresar. Tal vez alguien nos espere en casa.

Octubre se rindió a la primavera y abandonó el viaje, mientras del reloj escapan excusas a tu ausencia. Repasamos las postales antes de partir. Fuimos injustos al privar aquel nosotros que será sombra en el trayecto. Pero hemos aprendido a derrotar los fracasos al encontrar la salida.

No hay más. El abismo nos indica el final del camino. Si no me vas a llevar de la mano, llévame del recuerdo, pero llévame contigo.

El silencio invita el próximo paso. Caída libre.

viernes, 12 de octubre de 2012

Ya es tiempo


Hagamos algo antes que el tiempo haga lo contrario. Demos paso a la razón. Dejemos el miedo de lado y las antiguas sutilezas de negarnos, que ya es evidente la confesión del silencio y las paredes han renunciado a ser obstáculo. Debemos mirarnos a los ojos y reconocer que una ventana cerrada no impide el paso del sol.

Hagamos de este silencio el primer paso a las palabras.

Sé que hay huellas de sueños tendidas sobre la almohada. Sé que hay heridas del alma que no se muestran en la piel y en cambio duelen, queman y matan. Pero este frío cómplice tal vez provoca caricias de aquellas que nos sobran y a la vez nos hacen tanta falta.

Ambos sabemos que hay tanto por decir y por sentir.

Te propongo en absoluto silencio cerrar los ojos y pensarnos. Te invito a la real ausencia del tiempo, y de los demás, hasta ser sólo nosotros. Te sugiero que los espacios hablen, con el riesgo de volver a respirar haciéndonos falta.

Tal vez el hoy, mañana sea tarde. Como ayer lo fue.

Ya es tiempo.

Urge dejar de postergarnos.

sábado, 11 de agosto de 2012

Al final de la tormenta

A callar los recuerdos.
Ella se ha ido y yo no volveré.


"Un minuto de silencio es lo que estoy pidiendo...

jueves, 26 de julio de 2012

Ciertamente


Ciertamente la vida nos va atrapando entre algunos tediosos conciertos que alguien llamó rutina. Canciones que alguna vez fueron nuevas y hoy suenan repetidas en la misma estación de radio. Nada nuevo. Intrascendental y de relleno como un martes, miércoles o jueves. Nada que sorprenda tus días. Llegas a casa arrastrando los mismos aplausos y aquellas viejas críticas. Todo da igual y a veces es mejor ver pacientemente como las semanas se consumen en tardes de domingo o hacer eterno el amarillo del semáforo. Da igual.

Ciertamente no estamos despertando del sueño que tuvimos una vez de niños. Somos otros, distintos. Y aquel millón de argumentos que tenemos para justificar que equivocamos el camino, no nos absuelve de la sentencia a seguir siendo nosotros  mismos. Hay que pagar la culpa de haber querido ser mejores.

Ciertamente la vida ocurre esperando tu llamada que no llega, tu sonrisa que no acontece, o tu abrazo en el retrato que no cuelga de la pared.

Ciertamente escribo lo que soy sin ti, esperando tu regreso, mientras decides no volver.

jueves, 14 de junio de 2012

Sentidos distintos


Urge abandonar esta maldita costumbre de pensar en ti. Intentarlo al menos o encontrar un antídoto a tanto recuerdo rondando la noche antes de dormir. No ayudó tu repentina despedida ni mis argumentos de tu ausencia. No sirve el cansancio de trabajar a deshoras, ni cambiar la estación de radio. Es inevitable. La noche, la lluvia y tu lado de la cama, siguen preguntando por ti.

Ahora comprendo que fuimos distintos sentidos sobre un mismo camino. Que la vida tiene accidentes, como nosotros, a los que llaman destino. Que nos encontramos, que nos vivimos y que aunque hoy lo niegues, fuimos felices creando la envidia hasta de los semáforos en rojo que se encendían para vernos juntos. 

Sentidos distintos que hicieron descubrirnos desnudos y deseosos de amor despertando abrazados al mismo sueño.

Distintos sentidos que nos detuvieron en los que creamos un universo tan tuyo, tan mío y tan nuestro, que hoy no firmarán su condena de huérfanos fantasmas.

Distintos sentidos, que al seguir su camino, no se volverán a encontrar sino en el inútil recuerdo de mirar hacia atrás.

Urge abandonar esta maldita costumbre de pensar en ti...


miércoles, 13 de junio de 2012

Escribir


Escribir para no pensar.
Escribir por escribir.
Vaciar la soledad a letras
y entonces fumarlas,
para después beberlas.

Escribir hasta rendir al recuerdo
atrincherado en la ausencia.
Abreviar en trazos y símbolos
la infinita noche que llega.

Escribir intentando emigrar sentimientos.
Escribir tu nombre una y mil veces
…para no pensar en ti.

jueves, 7 de junio de 2012

Pecados alquilados


Días largos, cansadores y grises desnudaron mayo para abrigar junio. El invierno anunció su llegada con fuertes vientos dando paso al intenso frío que ahora azota a mi ciudad. La lluvia violenta que inundó las aceras hace unos días, por hoy se invita tímida y se viste de ingenua seduciendo al sol que intenta defender su reinado. Nos gobiernan las nubes cercanas y vecinas, ensombreciendo la esperanza del astro sometido a su lejanía nuestra.

Quizás estos días sean una lección de vida. Quizás nos preocupamos demasiado de nuestras metas inmediatas, olvidando el objetivo. Quizás nos detiene el tropiezo en el peldaño, el dolor de la caída y el propio argumento innecesario, en el que nos justificamos las razones que nos cuestionamos después.

Han sido días de pérdidas, pero no perdidos, sino aprendidos. Pecados no propios. sino alquilados, con un saldo por vencer.

Y en medio de la casa paciente esperando el final del día para verme llegar, me culpo cada noche alejado de estas letras pero no de tu recuerdo, ni menos de ti.

Alguna vez escribí: “Se te extraña demasiado”… A no dudar, en esta noche fría, entre estas paredes húmedas, entre mis pies con barro, entre estos días grises y cansados, entre la venenosa mezcla de soledad y ausencia… A no dudar, no me basta esta colección de noches sin ti.

Al menos, no por hoy.

De nada vale llorar a la luna si nunca le sonreíste al sol.

Hace frío… pero haces más falta tú.

sábado, 14 de abril de 2012

Página en blanco


La página en blanco tiene tantas cosas por decir, todas de ti. A veces me distraigo en el silencio como voluntario rehén del recuerdo hasta que veo llegar la noche cada vez mas larga desde que estás lejos. Se detiene el lápiz y orbitan viejos sueños.

El tiempo ha cambiado. El otoño nos anuncia la pronta llegada del invierno haciendo frecuentes los amaneceres fríos sobre la ciudad. Abril aun no trae lluvia por más que mi ventana abierta sigue esperando verla caer. Dicen que es el cambio climático: años cada vez más secos. Yo qué sé. Sólo sé que tengo los leños preparados en la chimenea, a punto de encender, para que no sientas frío cuando decidas regresar.
Por cierto, tu fotografía adorna el mueble que me ayudaste a decorar. Desde allí, tus ojos de antes iluminan las horas de nostalgia, acarician la esperanza, duermen los sueños. Porque los sueños también duermen esperando su realidad, queriéndote cerca mío. Duermen ausentes de la certeza que ya no coincidiremos y que el destino agotó las casualidades con nosotros. Aun así, duermen en tu mirada y en tu sonrisa de aquel día en que todo era mejor… y yo voy alternando la vista entre tu retrato, los recuerdos y la página en blanco que me habla de ti.

lunes, 5 de marzo de 2012

Volver a caer


Cuántas veces son suficientes para aprender?. Tropezar con la misma piedra era predecible al volver a recorrer el camino. Era lógico y racional. Pero esa incertidumbre tan propia de los sentimientos no fundamenta sus bases en la razón y de una manera ciega caminamos la misma senda confiando en que “esta vez” todo irá bien, todo funcionará de la forma perfecta. Tal cual como lo narra el subconsciente a las 5 de la mañana mientras estamos dormidos.
No todo es así y tal cual como dice el encabezado de este blog, las cosas no siempre resultan como queremos y suelen ser como son. Es así como volvemos a caer repitiendo la misma herida que no alcanzó a cicatrizar, o lo que es peor, a tropezar con la misma piedra en la misma posición. Fuimos ciegos, es verdad, pero soñamos y tuvimos fe en nuestros nuevos pasos sobre el antiguo camino. Ya lo dijo Einstein: “La gravedad no es responsable de las personas que se enamoran”.
Estar enamorado es nuestra excusa y argumento en busca de absolución. A no dudar somos los peores jueces con nosotros mismos y nos cuesta perdonarnos frente a un error repetido. Pero demos crédito a aquel esfuerzo de haberlo intentado, a aquel ayer que alguna vez fue mañana, a aquella esperanza inocente que fue producto de las circunstancias. Volvamos a soñar y a empezar de nuevo. Tal vez nos equivocamos y nadie más que nosotros sabrá pagar el precio. Saldaremos cada deuda con la vida. Nadie podrá enrostrarnos de no haber deseado cumplir nuestros sueños. Nadie. Ni nosotros mismos.
Gotthold Lessing una vez escribió: “Algunos se equivocan por temor a equivocarse”. No seremos nosotros.
Mañana nos perdonaremos, aún es muy pronto todavía.
Por hoy, intentemos aquietar el reciente dolor de la caída.